Dejar atrás el siglo XIX y entrar en el XX supuso un enorme paso hacia adelante para la humanidad. La transformación experimentada en los últimos 100 años, ha sido exponencialmente superior, en comparación a la ocurrida en los anteriores 4 ó 5 siglos. El hombre no sólo ha conseguido volar sino que ha sido capaz de salir al espacio exterior.
Se han producido avances en todos los campos de la Ciencia y la Tecnología. Incluso, se ha descifrado algo tan complicado como el genoma humano y las posibilidades que todos estos avances nos proporcionan, son ilimitadas. Neil Armstrong dijo: "este es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad".
Era el 21 de Julio de 1969 y el hombre ponía sus pies en la Luna.
Nuestra generación es muy afortunada porque va a asistir, y a la vez protagonizar, los mayores acontecimientos que la humanidad jamás haya podido imaginar. El siglo XXI tendrá, probablemente, más cambios de los vividos por el ser humano en este último milenio. Pero este desarrollo deberá ser equilibrado para poder mantener nuestro entorno lo más cuidado posible si queremos seguir siendo los huéspedes de este planeta llamado Tierra.
Esto es lo que pretende el desarrollo sostenible, término acuñado en la década de los 80' y que saltó a la opinión pública en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medioambiente y Desarrollo, más conocida como Cumbre de la Tierra de 1992, en la que se puso de manifiesto la necesidad de un cambio en las políticas económicas, sociales y medioambientales a escala mundial para racionalizar el uso social y medioambiental de los recursos con respecto al desarrollo económico.
La responsabilidad social de los gobiernos y de las empresas en este desarrollo será muy importante, pues los beneficios, no sólo económicos, deberán revertir en la Sociedad que los genera. Conseguir el desarrollo económico sin destruir nuestro entorno ni abusar de los más débiles, será uno de los deberes fundamentales de ésta y las generaciones venideras. Y ese punto medio sólo se podrá conseguir a través del dialogo, el intercambio de ideas y opiniones para llegar al consenso y al entendimiento, valores que promueve FOROIDEA y que serán fundamentales en este siglo que acabamos de estrenar.
Para que los jóvenes participen en esta búsqueda de equilibrio entre lo posible y lo conveniente, proponemos para esta nueva convocatoria una pregunta que será muy importante en el siglo que les ha tocado vivir y dirigir:
¿Son compatibles los beneficios de las empresas
con el desarrollo económico y social sostenible?
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