La experiencia de cuatro participantes
del IES Arca Real de Valladolid

                                                                      FOROIDEA 2000

      El martes 22 de Febrero, cuatro alumnos del Instituto, Zaida Alonso, Laura García, Raúl Melgosa y Raúl Sánchez, participamos en un debate organizado por Caja Madrid. El tema que se trató fué:
¿Propician las nuevas tecnologías de la comunicación las desigualdades sociales?

    Estuvimos recopilando información a favor y en contra, aprendimos a hablar en Público, a respetar la opinión de los demás y sobre todo, a dominar cualquier situación de presión que se pudiera crear en el debate. El día se iba acercando, los nervios empezaron e brotar y no nos imaginábamos cómo sería aquello.

        Fueron miles las dudas que nos bloquearon y llegamos a perder el rumbo de nuestras propias opiniones, ya no sabíamos diferenciar las desigualdades sociales y las económicas, ignorábamos si nos estábamos preparando bien o mal. Incluso llegó un momento en que la idea de abandonar rondó nuestras cabezas, pero todo el esfuerzo anterior y todo el empeño que habíamos puesto en este proyecto nos empujaron a continuar a darnos cuenta de que
nos enfrentábamos a una pregunta muy complicada de responder.

    Llegó la hora, era nuestro turno y, después de las presentaciones, todos los temores habían desaparecido. Defendíamos que las nuevas tecnologías no favorecen las desigualdades sociales y,
aunque perdimos por tres puntos, nosotros lo tomamos como una victoria personal.

        Nuestros contrincantes ganaron la Fase Provincial y pasaron a la Fase Autonómica que se celebrará el 25 de marzo en Magaz de Pisuerga. Son alumnos del Instituto
Juana I de Castilla de Tordesillas y, seguro que allí tenemos cuatro posibles amigos que fueron nuestros rivales durante treinta minutos.


                                NUESTRO PUNTO DE VISTA

    La evolución que está siguiendo, bien sea por obligación o por decisión propia, le está llevando a construir, a crear. Que las tecnologías de la información están siendo generosamente beneficiadas por esta evolución no es secreto para nadie. Viendo lo que suponen estos avances y la distribución de los mismos por  el mundo, la pregunta sobre la cual giró el debate parece obligada y la respuesta rápida que a muchos se les ocurra puede parecer evidente: las nuevas tecnologías de la información propician las desigualdades sociales en la actualidad.

    Paradójicamente, argumentando la posición contraria, encontramos razones de peso para apoyarla. La propia definición de desigualdad social excluye la desigualdad distribución de recursos entre países ricos y pobres como posible argumento para contrariar esta tesis, pues una desigualdad social debe producirse entre miembros de la misma sociedad.

    Si seguimos destripando un poco el significado de tan manoseada expresión, hallaremos como desigualdad social el desempleo. Este resulta ser un punto excelente desde el cual fortalecer esta posición: las nuevas tecnologías de la información fomentan, sin duda alguna, la creación de empleo.
   
   
Puede, que los citados sean dos de los más poderosos argumentos para defender esta postura, pero, sin duda, no son los únicos. Las bibliotecas y centros públicos representan, en un número crecientes de accesos, accesos gratuitos a Internet, accesos favorecidos por los proyectos de diversos partidos políticos en sus programas electorales.

    Por otra parte, Internet supone un marco amplísimo de información de todo tipo, sin restricciones, sin monopolios como los presentes en las cadenas televisivas, sin barreras políticas.

    En resumen, las nuevas tecnologías de la información son parte el hombre, su creador, y como otras tantas de las creaciones suyas, se adaptará al hombre. Ya lo hizo el coche, ¿por qué no iba Internet, la televisión digital o los teléfonos móviles a hacer lo mismo?



                      Zaida Alonso      Laura García        Raúl Melgosa      Raúl Sánchez

                Artículo de opinión publicado en El Norte de Castilla de Valladolid el 5 de abril de 2000