CARTA DE JOSÉ Mª EGIDO
CARTA DE DIEGO JIMENEZ BENITEZ

Carta de Amparo Zacarés

Al principio el tema les pareció árido, difícil de abordar, pero no así el procedimiento que pasaba por la palabra, por el discurso, incluido en el marco del diálogo argumentativo. Les costó acostumbrarse a citar expresiones como "tipos de cambio", "coordinación y control de la política económica y monetaria", "cesta de valores" y "moneda única".

Sin embargo a los dos equipos les sedujo, desde el inicio, desarrollar habilidades de investigación, y de reflexión ajenas a la frivolidad de la tertulia o a la comodidad de las posturas extremas, ya fuera el relativismo o el dogmatismo. Al fin y al cabo argumentar es pensar pero no de cualquier manera.


Para estos alumnos y alumnas la palabra no es sólo un instrumento educativo sino también un ejercicio de ciudadanía y por eso eligieron participar en FOROIDEA


Belén, Dámaris e Isabel son apasionadas y de naturaleza locuaz, Francisco es receptivo, con la serenidad necesaria para pensar antes de hablar, las intervenciones de María son pausadas a la vez que lo dice todo con los ojos, Carolina no se corta, habla con acierto pero por los codos, y Julián y Cecilio mantienen sus opiniones con perseverancia y lenguaje kinésico propio.

El día 29 de enero acudimos a la Fundación de Estudios Bursátiles de Valencia, el sorteo hizo que nuestros contrincantes dialécticos fueran alumnos y alumnas del LE.S. Rei En Jaume de Alzira, a ellos también les felicitamos en su momento porque la preparación.

La riqueza y la actualidad de las tesis que utilizaron permitió que nuestro equipo se sintiera realmente vencido, categoría que como sabes, se adquiere sólo después de haber luchado.

Al final, como era obvio, hubo tensión al saborear la acidez que deja la derrota en el combate, aunque éste hubiera sido sólo dialéctico. Lo resolvimos a la manera clásica, rastreando los pilares de la cultura europea, no tanto mirando a Roma que con el denario inventó ya la moneda única europea, sino dirigiéndonos a los usos de Atenas, dónde era habitual conversar sobre Sócrates o Platón mientras comían.

AL día siguiente nos reunimos con el objetivo común de devorar unas pizzas y tomar unos refrescos, después
vimos la grabación del debate, lo miramos desde otro lugar, no como actores sino como espectadores y el humor, que transforma la desilusión en comicidad, anuló las categorías de vencedores y vencidos.

Amparo Zacarés.
Profesora del I.E.S. "Baleares". Valencia